Soledad de Bengoechea (1849-1894) fue una pianista y compositora española. Lejos de limitarse al ámbito doméstico y del salón familiar del siglo XIX, su producción musical logró insertarse en el…
Iván Cuba Riveira
La influencia de la inteligencia artificial en la música actual (II): La IA en la industria musical
Como continuación de la Parte I de este artículo en el cual se explica qué es la IA y cuáles son los orígenes en el ámbito de la música, esta Parte II tendrá como objetivo comprender cuáles son los diferentes tipos de IA, sus características y su repercusión en el futuro de la música.
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En la actualidad, la IA se encuentra tan desarrollada que puede realizar por sí misma casi cualquier tarea que una mente humana pueda encomendarle.
En este vídeo se puede apreciar como es pedirle a la IA que cree un tipo de música con nuestras indicaciones, y el resultado es verdaderamente sorprendente, pero hay una importante consideración a tener en cuenta: la IA realiza una tarea a partir de nuestra idea, de nuestras indicaciones, de algo que pensamos. La IA sigue nuestras pautas “creativas” pero no es capaz de pensarlo inicialmente por sí sola, por tanto la IA necesita de las ideas creativas que le dé una mente humana para poder crear algo (al menos en la actualidad, quizás en un futuro esto cambie). Por el momento, es simplemente algo mecánico capaz de elaborar una tarea a partir de las indicaciones o el análisis de un material musical previamente elaborado por la mente humana.
Tipos de inteligencia artificial en la música y características
A la inteligencia artificial se le puede enseñar y puede aprender, por tanto es directamente proporcional de la cantidad y la calidad de aquello que se le enseñe, pero también hay que tener en cuenta otro matiz: que aprende muy rápido y muy bien.
En lo referente a la IA en la música existen diferentes tipos enfocados a diferentes facetas dentro del proceso de la creación musical.
- Clonar una voz: ésta es quizás la faceta más conocida de la IA en la música. Cada vez es más habitual ver en redes temas populares que replican la voz de artistas conocidos sin que ellos hayan intervenido en esa grabación. Incluso esto es tan habitual y está tan a la orden del día que se puede replicar una voz fácilmente a través de páginas web y aplicaciones.
- Composición musical y generadora de ideas: un tipo de IA enfocada a la elaboración de ideas y puntos de partida: ideas melódicas, ideas de letras, ideas sonoras…, pero en ningún caso esto sustituye la figura del compositor o compositora. Simplemente le ofrecen una labor de asistencia.
Si observamos algo creado solamente a partir del proceso creativo de la IA, se puede percibir que está pensado por una máquina, y su calidad o inspiración no se puede comparar con la de una mente humana, sobre todo si tenemos en cuenta estilos musicales más “creativos y libres” como el rock, jazz, flamenco…
- IA para producción: para generar bases musicales con instrumentos virtuales o elaborar maquetas iniciales bastante elaboradas, pero tampoco por sí sola en ningún caso puede sustituir la figura del productor.
En este punto podemos apreciar lo mismo que en el proceso creativo. Para realizar a cabo un proceso de producción musical se necesita tener una gran capacidad creativa y conocimientos de teoría musical, percepción musical y conocimientos técnicos sobre diversos parámetros del sonido…., cada pieza musical debe tener su personalidad y debe ser tratada de forma individualizada y si se deja que la IA se encargue enteramente de este proceso por sí sola el resultado sería que la máquina aplique unas fórmulas y parámetros previamente establecidos cuyo resultado final será muy homogéneo y plano, como si de un audio en formato mp3 se tratase….
Conclusión
La inteligencia artificial es una herramienta muy sofisticada, cada vez más y que avanza imparable. Quizás aún no sepamos cuáles son los límites que tiene, pero por muy avanzada que sea, siempre se tratará de un tipo de inteligencia “mecánica”.
Es cierto que nadie ni nada aprende a hacer música de la nada, incluso la mente humana realiza muchos años de estudio en conservatorios, academias…, realizando un análisis y práctica de la música ya existente para elaborar o imitar posteriormente el material, y bajo este principio podríamos decir que la IA aprende de la misma forma que la mente, en mi opinión hay muchos matices a tener en cuenta.
No hay máquina por muy sofisticada que sea que pueda igualar o superar el ingenio, la creatividad, la imaginación, la expresividad y las emociones de compositores e intérpretes humanos. La inteligencia artificial ofrece un tipo de creación sin consciencia. La música a dia de hoy está ya muy influenciada por la IA y se encuentra ya muy presente en varios ámbitos, pero tiene como objectivo facilitar y asistir en tareas y ahorrarnos tiempo a las personas en las tareas más “superficiales”.
Aún así, reconozco que todo lo referente a la inteligencia artificial también tiene su punto de vista más “oscuro”. Es normal que actualmente sea un tema ampliamente debatido en la sociedad ya que no sabemos a ciencia cierta hasta que punto puede llegar a evolucionar, ya que el simple hecho de haberle dado la posibilidad a una máquina la habilidad de poder ser creativo en mayor o menor medida, ya resulta algo “turbio”. Además para las máquinas no existen límites, por ejemplo en la capacidad técnica musical, desde un punto de vista incluso instrumental a la hora de ejecutar una idea que tienes en mente y quizás tus habilidades técnicas no te permitan poder realizar, y que ahora un ordenador te pueden evitar horas de práctica. La creatividad y las capacidades se mejoran con la práctica y si no se practican se pierden, tener una herramienta que te da todo lo que necesitas inmediatamente y sin esfuerzo puede hacernos involucionar como profesionales y como personas, siendo cada vez menos creativos y en consecuencia menos inteligentes. Pero aún así, teniendo en cuenta la parte negativa de la inteligencia artificial, en mi opinión en el peor de los casos la música realizada con IA será considerada cómo un nuevo género enteramente o como un híbrido entre IA y la creación humana, pero en ningún caso va a reemplazar o eliminar la creación humana.
Webografía
Mel Bonis (1858-1937)
La compositora francesa Mélanie Hélène Bonis estudió piano con César Franck, quien, impresionado por su talento, la animó a presentarse al Conservatorio de París, donde cosechó, entre otros, el Primer Premio de Armonía y Segundo Premio en Acompañamiento. Amédée también ingresó a dicho Conservatorio, pero solo obtuvo calificaciones mediocres y asistencia irregular. Comenzaron a colaborar musicalmente y se enamoraron a los 22 años. Los padres de ella, al enterarse, le impidieron volver al Conservatorio a obtener su título, para que no volviera a ver a Amadée. Él, en cambio, sí volvió, y terminó su titulación en canto.
A Mélanie, que ya componía con el pseudónimo de “Mel” (para que no se notara que era mujer), la casaron contra su voluntad en 1883 con un hombre de negocios veinticinco años mayor, viudo y con cinco hijos, que no se interesó por la dimensión artística de ella. Mélanie dejó de componer durante diez años. En ese lapso de tiempo se ocupó del hogar, de los cinco hijos de él y de los tres que habían tenido juntos, así como de las obligaciones sociales de su marido empresario.



Un día, Mélanie y Amédée se reencuentran y reinician la relación sentimental. Mélanie vuelve a componer y a participar en el mundo musical parisino. Gana concursos de composición, pero en su familia no se enterarán, porque seguía firmando “Mel Bonis” y no “Madame Domange”, su nombre de casada. En 1899, Mélanie descubre que está embarazada. Comienza a usar fajas para ocultar dicho embarazo a su marido, y finalmente inventa una enfermedad y viaja a Suiza para el parto. Amédée la acompaña. La niña es dada en adopción.
Mélanie rompe con Amédée, y alterna periodos de composición prolífica, y de esfuerzos por dar a conocer sus obras, con otros de gran depresión, en los que no compone y pasa largos días sin levantarse de su sofá cama. Mientras tanto, Amédée Hettich consigue el prestigioso puesto de catedrático de canto del Conservatorio de París.
Podéis escuchar a continuación “Regina Coeli”, de Mel Bonis, compuesta en 1899, durante aquel embarazo clandestino.
La investigación para reconstruir la trayectoria vital y profesional de Mel Bonis (París, 1858-1937) fue llevada a cabo por Christine Géliot, musicóloga, organista y bisnieta de la compositora. Géliot se ocupó de rastrear no solo a los otros descendientes de Mel Bonis (incluyendo a aquellos de los hijos políticos) sino también a los de Amédée Hettich. Así, logró recolectar cartas, partituras, documentación y recuperar partituras inéditas que se hallaban en los fondos de editoriales como Leduc, que en su momento habían declinado publicarlas.
Gracias a su compromiso por rescatar y difundir la obra de esta gran compositora, hoy en día la música de Mel Bonis está editada y suena con frecuencia en conciertos y audiciones radiales.
Bonis fue una prolífica compositora: su catálogo consta de unas trescientas obras, entre las cuales se cuentan música para piano a dos y a cuatro manos, para dos pianos, para canto y piano, para coro a capella y con acompañamiento (obras religiosas y profanas), para órgano, música de cámara (por ejemplo, sus sonatas para flauta y piano, violoncello y piano, violín y piano; trios, cuarteto de cuerdas con piano), un septeto y once obras orquestales. Fue miembro de la Société des compositeurs de musique» (SCM), y en 1910, secretaria de tal renombrada Sociedad.
Para saber más acerca de Mel Bonis:
Christine Géliot, Mel Bonis, femme et compositeur (1858-1937). Paris: L’Harmattan, 2000.
Un resumen de este libro se encuentra en el sitio web armado por la misma Christine Géliot en 2009: https://www.mel-bonis.com
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La influencia de la inteligencia artificial en la música actual (I): Origen de la IA en la música
En este artículo se analiza un tema cada vez más controvertido como es la inteligencia artificial, que se encuentra muy presente en nuestro día a día y su influencia se extiende a todo tipo de estudios, profesiones y tareas de la vida cotidiana. Reflexionaremos sobre su influencia en el mundo de la música, ya que es el ámbito que nos compete en este espacio de difusión.
En los tiempos en que vivimos cada vez es más habitual ver como la tecnología se encuentra presente en casi todas las facetas de nuestra vida cotidiana, avanzando imparable con sus cada vez mayores progresos y mejoras que facilitan las tareas de nuestro día a día. Pero también existe una realidad pararela sobre la que deberíamos reflexionar, ¿hasta dónde pueden mejorar los avances tecnológicos?, ¿cuál va a ser la influencia que puedan llegar a tener en nuestras vidas?
Uno de estos avances es el conocido como inteligencia artificial, un tipo de herramienta digital que se podría definir como una disciplina o campo de la informática que se enfoca en crear sistemas que pueden realizar tareas que normalmente requieran inteligencia humana, como el aprendizaje, el razonamiento y la percepción.
A día de hoy su uso está extendiendose por nuestra sociedad con su capacidad de pensamiento propio, que hace que puedan realizar tareas relacionadas con el razonamiento, percepción del entorno y procesamiento de información derivada de datos y la toma de decisiones para lograr un objetivo concreto.
Para comenzar a entrar en materia, primero hay que entender qué es la inteligencia artificial, enfocado lógicamente al plano musical. Este vídeo explica su forma de funcionamiento, sus singularidades y posibilidades, mediante el proceso de creación de una canción con los parámetros e indicaciones que puede ofrecer una mente humana. Sin embargo, este ejemplo me gusta enforcarlo como introducción para tratar este tema, y después analizar y reflexionar hacia dónde puede llegar la realidad en un futuro.
El origen de la inteligencia artificial en la música
En este primer vídeo podemos encontrar una buena introducción para entender cuál es el origen de la inteligencia artificial en la música.
Aunque es difícil establecer cuál fue el origen exacto de la inteligencia artificial aplicada a la música, hay varias fechas en las que se produjeron innovaciones que pudieron servir como base para la inteligencia artificial actual.
En 1790 en Hungría un invento revolucionario que consistía en un órgano que era capaz de tocar de forma automática obras del compositor J. Haydn, puede ser uno de los inicios del fenómeno.
En 1896 en Estados Unidos, también es una fecha que cabe resaltar ya que el invento de la pianola también ha sido una revolución y quizás unos de los precedentes de la conocida como IA actual. Con un mecanismo similar al de un piano, tenía como singularidad incorporar elementos mecánicos que hacen posible la reproducción automática de música perforada en un rollo de papel.
En 1950 en Manchester fue el año que marcó los primeros intentos de crear música por medio de una computadora, conocida como la creación de música algorítmica por parte de pioneros, como Alan Turing con la computadora Manchester Mark II, reutilizando señales de sonido y dando lugar en 1957 a la primera obra compuesta exclusivamente por inteligencia artificial: “Illiac Suite for String Quartet”. Esto sirvió como precedente para abrir múltiples posibilidades de investigación en inteligencia musical donde los sistemas computacionales podían reconocer, crear y analizar música.
En la década 1960 en París Iannis Xenakis, compositor, ingeniero e innovador, utilizó probabilidades estocásticas para ayudar en la creación de su música. Un proceso estocástico es un mecanismo con distribuciones de probabilidad aleatorias que no se pueden predecir pero sí analizar estadísticamente mediante computadoras y el lenguaje FORTRAN para entrelazar múltiples funciones de probabilidad para determinar la estructura general y otros parámetros (como el tono y la dinámica) de una composición. I. Xenakis modeló su música como si estuviera modelando un experimento científico, cada instrumento era como una molécula y pasaba por su propio proceso estocástico y aleatorio para determinar su comportamiento (la frecuencia del tono y la velocidad de ciertas notas). Su trabajo introdujo nuevos métodos para crear sonido, pero también sirvió como uno de los primeros ejemplos de IA funcionando como una herramienta de análisis complementaria en lugar de solo una herramienta de composición. La forma en que Xenakis creó sus melodías y orquestaciones para diferentes instrumentos se inspiró en los espacios sonoros modelados por el proceso estocástico.
En 1965 en Nueva York, el inventor Ray Kurzweil estrenó una pieza para piano creada por una computadora capaz de reconocer patrones en varias composiciones. Luego, la computadora pudo analizar y utilizar estos patrones para crear nuevas melodías.
En 1997 en Estados Unidos, un programa de inteligencia artificial llamado Experiments in Musical Intelligence (EMI) pareció superar a un compositor humano al componer una pieza musical para imitar el estilo de Bach.
Todos estos avances e innovaciones sirvieron como precedentes para desarrollar la IA hasta el punto en el que la conocemos hoy en día.
Bibliografía
· Vídeo explicativo de sobre el uso de la inteligencia artificial en la música y como puede llegar a transformar el futuro en este ámbito: https://youtu.be/axynX-GqI5M?si=WBYrYMGak7kWj-E3
· Vídeo explicativo de los primeros avances que sentaron las bases del origen de la inteligencia artificial en la música https://youtu.be/R8aU3DJZer8?si=Rt-PQP3K88Rzru0L
· Artículo sobre los primeros avances sobre que sentaron las bases del origen de la inteligencia artificial en la música – https://musicaymercado.org/inteligencia-artificial-musica/
· 4 vídeos de las partes en las que se divide “Illiac Suite for String Quartet”, del compositor Lejaren Arthur Hiller en 1957:


