Paula Manáker es nuestra Palanca #4. Paula tiene una energĂa arrolladora, que aviva los fuegos internos de cada cual y les pone a bailar, actuar, cantar o lo que haga…
Argentina
Irma Saiz y las matemáticas
Irma Saiz, didacta de la matemática, creadora de muchos de los libros de matemáticas que hoy se usan en los colegios de Argentina, nos cuenta acerca de su motivación para que la gente menuda se enamore de su materia. Ella es una mujer carismática, divertida y tremendamente inteligente. ¡Ideal para abrir la sección Palanca!
Ella estudiĂł Licenciatura en Matemática en la Universidad Nacional del Sur en BahĂa Blanca Argentina; hizo una estancia de dos años en Francia: un año en la UniversitĂ© de Lyon con Maurice Glaymann y otro en la Sorbona de ParĂs con GĂ©rard Vergnaud. Posteriormente, realizĂł una MaestrĂa en PedagogĂa en Matemática la realizĂł en el Centro de Investigaciones y estudios avanzados del Instituto PolitĂ©cnico Nacional en MĂ©xico. Ha sido Consultora de Diseño de nuevos currĂcula de la escolaridad obligatoria asĂ como de FormaciĂłn docente en MĂ©xico, Chile, y en Argentina. Ha dictado cursos y conferencias con temáticas relacionadas con el aprendizaje de la Matemática en los paĂses antes citados además de en España. Ha desarrollado investigaciones y realizado publicaciones tanto para alumnado como para profesorado y presentado informes de investigaciĂłn. Se reconoce como alguien muy interesado en modificar la relaciĂłn con la matemática que mantienen algunos niños y adultos y que ha pasado mucho tiempo en las aulas, observando las clases y a los alumnos trabajando.
Entrevista a Irma Saiz. Corrientes (Argentina), abril de 2022
Sonia MegĂas: Esta tarde nos encontramos en casa de Irma Saiz, que es didacta de la matemática. Es un lujo conocerla. SegĂşn me dicen muchos, sus libros de matemáticas han marcado un antes y un despuĂ©s en la enseñanza de la matemática en Argentina. Buenas tardes, Irma. ÂżQuĂ© tal?
Irma Saiz: Bien. ÂżMe siento?
SM: SĂ. CuĂ©ntanos cĂłmo consigues que los chicos y las chicas se enganchen a las matemáticas a travĂ©s de tus libros.
IS: Bueno es lo que tratamos. Por un lado, porque la matemática es una maravilla, es bella, es elegante, es muy natural, es la primera ciencia que se desarrollĂł en la humanidad. Porque las ideas matemáticas, las regularidades, las traen los niños, las traemos de forma natural. Entonces, tratamos de que los chicos puedan descubrir esa belleza, esa elegancia de la matemática. Belleza, no la belleza abstracta de la observaciĂłn, sino justamente de hacerla. Por eso nuestros libros se llaman Hacer matemática. ÂżCĂłmo aprenden los niños a hablar? Hablando, probando cĂłmo se puede usar una palabra o no, equivocándose… Y siempre hay alguna ayuda de los adultos, pero no es aquello de “ahora te voy a enseñar a hablar”. No es asĂ. En matemática, normalmente, la tradiciĂłn de la enseñanza ha sido: te enseño, tratas de entender quĂ© es lo que te enseñé y de repetirlo. Pero no, no es asĂ como se aprende. Es probando, tratando de hacer las cosas, con aportes del docente, sĂ, pero lo de que primero te enseñan y luego repites… Y la matemática, como dice un matemático argentino, tiene mala prensa. Se habla mal de la matemática. O la aman o la odian.
SM: Y tĂş consigues que la amen con los libros, Âżverdad?
IS: Claro, Ă©se es el objetivo. Pero sĂ, a los chicos les gusta mucho, porque se sienten muy participativos del aprendizaje: opinan, discuten…

SM: ÂżCuántos años llevas haciendo este trabajo? IS: Veinticinco. Publicamos los primeros libros hace veinticinco años, con mi colega Cecilia Parra, en la distancia, pues hoy tenemos menos problemas gracias a la tecnologĂa, pero antes habĂa que viajar para encontrarnos. Realmente, hemos tenido mucha satisfacciĂłn con los libros. Incluso conocemos a madres cuyos hijos no usan los libros en la escuela y se los dan de todos modos, y por ejemplo en el verano se ponen a resolverlos, porque pueden interactuar con el libro sin necesidad de un docente al lado.
SM: Ah, qué bonito eso.
IS: Claro, el docente les puede y les debe aportar mucho más.
SM: TambiĂ©n has elaborado libros para adultos, para los docentes, has participado tambiĂ©n en compilaciones…
IS: SĂ. Uno de los primeros fue Ă©ste, que se llama Los niños, los maestros y los nĂşmeros, que habla de los primeros aprendizajes de los nĂşmeros. Esto son artĂculos de investigaciĂłn que aparecieron en revistas mexicanas, y Ă©sta tambiĂ©n es para profesores. Se dice: “Los chicos tienen que construir el conocimiento”, y bueno, ÂżcĂłmo lo van a construir si no saben construir? Y cuando una escucha a los niños chiquitos, antes era a los seis, pero ahora a partir de los cuatro, dicen por ejemplo: “dieciuno, diecidĂłs, diecitrĂ©s”. Nadie les enseñó eso, no se lo escucharon a nadie, pero han descubierto que hay muchos nĂşmeros que son de ese estilo: diecisĂ©is, diecisiete, veinticinco. ÂżPor quĂ© no dieciuno? Entonces, eso nos muestra cĂłmo los chicos están pensando en ese caso en los nĂşmeros, en algo tan abstracto. Tenemos un ejemplo de otra colega. Un niño estaba jugando a fĂştbol en la placita frente a la casa, y de golpe grita: “¡Mamáaaa!” Ella va corriendo a ver quĂ© pasa, y el niño pregunta: “¿DespuĂ©s del 1000 sigue el 2000 o el 1001?”. A ver, estaba jugando al fĂştbol, tiene 6 Ăł 7 años, y está pensando. Y a eso nos referimos con que la matemática es elegante, y tiene una lĂłgica propia que además está muy al alcance de los alumnos. Como todo aprendizaje, hay que practicar, pero pasa por otro lado, no por aprenderse las tablas de multiplicar de memoria.

SM: Antes de trabajar en los libros de matemáticas, estabas de profe, claro. Ya conociste el caldo de cultivo.
IS: SĂ, sĂ. He trabajado mucho con maestros y estaba en el aula viendo. Lo interesante es observar las clases no siendo maestro, porque el maestro no tiene mucho tiempo de observar, tiene que estar metido ahĂ interactuando con los alumnos. En cambio, desde afuera de esta situaciĂłn de intercambio uno puede ver muchas cosas, entre ellas cĂłmo están trabajando los alumnos. Trabajamos mucho el equipo, la colaboraciĂłn. CĂłmo los grupos colaboran en el aprendizaje, que permite que comparen, que interactĂşen entre ellos, que peleen matemáticamente. Porque a un maestro uno nunca le pelea, claro. El maestro es el que sabe. Pero entre ellos no está claro quiĂ©n es el que sabe y quiĂ©n es el que no, entonces pelan buenos argumentos para defender sus ideas, y eso justamente es el aprendizaje.
SM: Un último mensaje como resumen. ¿Qué nos quieres decir de las matemáticas para animar a la gente?
IS: Que es una maravilla, ¡que se metan en la matemática! Porque es un placer pensar y razonar, y que peleen, en la medida de lo que puedan, por una matemática diferente. Ya están las calculadoras, que hacen una cuenta de 235 x 418 en un segundo y la hacen muy bien, pero los problemas no los pueden resolver. ¡Por el momento! No sabemos si con la inteligencia artificial, pero justamente tenemos que hacer con los niños lo que no hace un aparatito que hoy es casi gratis, ¿no?
SM: MuchĂsimas gracias, Irma. Un placer.

