Lentitude
Composer’s Commission 2025 de la Foundation for Iberian Music de la City University of New York (CUNY).
Obra en gallego, acerca de la importancia de la paciencia y la contemplación. Sobre poemas de María Alonso Espasandín.
10 € IVA incluido
Título Lentitude
Nº de catálogo osm110#
Encargo de Foundation for Iberian Music at CUNY
Dedicada a Rosa Torres-Pardo, Antoni Pizà
Texto de María Alonso Espasandín
Plantilla piano y coro femenino a 2
Duración 22 min.
Escrita en Nueva York, 2026'VI
Estreno 2026'VI'20. An Evening with Sonia Megias in Concert. New York University
Nivel Superior
Nº de páginas 33
Orientación vertical
Color Color
Ref. editorial EDCO0048
Notas a la obra
NOTAS A LA MÚSICA
Nueva York, junio de 2026
Lentitude nace de la trilogía Tríptico da Lentitude, escrita por la poeta coruñesa María Alonso Espasandín en agosto de 2025, a petición mía. Este tríptico compone la letra cantada por las voces de la obra, y también imprime el sentido de la misma: la apreciación de la belleza a través de la paciencia y la contemplación. Quise añadir una introducción a la pieza llamada Despedida, pues considero importante despedirse o descolonizarse de la prisa y del éxito superficial efímero, a modo de rito de paso a la inmensidad que ‘medra en nos’ (madura/crece en nosotras) por medio de la pieza Lentitude. O al menos, ésa es la intención de ambas autoras.
El lenguaje musical utilizado en la obra ha querido ser flotante, sin una métrica o una armonía que empuje a la cuadrícula o a la jerarquía, sino una suerte de balanceo a modo de las ramas en el viento, las olas del mar o la respiración calma. La música, al igual que la letra, ha querido conectarse con esa naturaleza gallega tan profunda y antigua, con ese ‘final de la tierra’ (Finis terrae) que supone Galicia en tantos imaginarios. Cada una de las partes, tras esa despedida, trabaja la espera consciente para atisbar en el horizonte del océano a una ballena, en el claro del bosque a un ciervo, o en la noche de verano una estrella fugaz. La repetición de una misma nota a modo del paso del tiempo, y el cambio de armonía como una emoción que llega y se va mientras nos mantenemos serenas admirando la trama de la vida y sintiéndonos parte de ella.
La obra está dedicada a la pianista Rosa Torres-Pardo, cuyos dedos sabios han dado vida a tantas de mis piezas, y a Antoni Pizà, mentor y amigo durante mi estancia en Nueva York y encargante de la pieza a través de su Fundación para la Música Ibérica en la Universidad Municipal de Nueva York (CUNY).
Sonia Megías
NOTAS A LOS POEMAS
A Coruña, agosto de 2025
En estos poemas traté de indagar de manera sencilla en la idea de paciencia y lentitud como condiciones necesarias en nuestra relación con la naturaleza. A modo de tríptico pensé en el agua, la tierra y el cielo.
El primer poema, A auga, está dedicado a dos fenómenos que requieren paciencia: ver el mar de ardora y ver una ballena. Para vivir cualquiera de estos dos fenómenos hay que tener información suficiente del entorno (en qué meses y en qué playas ver la adora, en qué puntos de Galicia están pasando las ballenas), mucha esperanza y mucha paciencia. No hay garantías, y eso es lo más bonito. Encontrarte cualquiera de los dos es un auténtico regalo. Y no encontrártelos significa, en todo caso, que existen fuera de ti, aunque sea muy lejos.
El segundo poema, O cervo, está inspirado en las cantigas medievales gallegoportuguesas del siglo XII, en la que la voz poética era siempre una muchacha que solía preguntarle a los elementos de la naturaleza (los ciervos, las olas del mar) por el paradero de su amante. Los ciervos me obsesionan porque, como las ballenas, son difíciles de ver pero sabes que están, y un encuentro con un ciervo es inolvidable. Por otro lado, la madera es el ejemplo absoluto de paciencia. Cuando pienso en lo que se está quemando ahora mismo, pienso en la paciencia que ejerce un árbol autóctono, de estos que tardan cincuenta años en crecer. En la semilla de ese árbol ya está esa paciencia. De alguna manera, la naturaleza es indiferente a la pérdida porque se abre camino y crece de nuevo.
El tercer poema, A estrela, está dedicado a la lluvia de Perseidas de agosto. Ver una estrella fugaz es otra de esas experiencias que requiere paciencia, esperanza y lentitud. Todo en estos poemas es enemigo absoluto de la prisa. Perseverar en la mirada hacia la naturaleza es una forma de vivir que crece dentro. Y cuando ocurre algo de esto (ver una ballena, la ardora, un ciervo, una Perseida), de alguna manera crece dentro de ti y lo llevas contigo.
María Alonso Espasandín







